Escasez de chips: Ya se ve la luz al final de túnel

La producción de chips, piezas imprescindibles en la fabricación de celulares, computadores, automóviles y muchos otros dispositivos tecnológicos, se ha visto afectada considerablemente desde el comienzo de la pandemia, lo que ha producido una caída en varios sectores de la industria.

Sin embargo, el mensaje que envían desde las factorías empieza a dejar de ser tan pesimista, como ocurría al inicio de la crisis, y comienza a verse en lontananza la vuelta a la normalidad.

“En cada trimestre del próximo año iremos mejorando gradualmente, pero no vamos a equilibrar la relación entre el suministro y la demanda hasta 2023”, señaló Pat Gelsinger, consejero delegado de Intel, en una entrevista con la cadena CNBC.

Por su parte, Maurits Tichelman, vicepresidente de ventas y marketing, y director general de EMEA en Intel, invitó a tener paciencia ante la zozobra que existe en el mundo de la tecnología por la coyuntura actual. “Intel enfrenta desafíos en su cadena de suministro. Principalmente, nos enfrentamos a una escasez de sustratos. Esto significa que nuestros chips no se pueden ensamblar. Ahora tenemos silicio en el estante, que no se puede convertir en un producto completo”, indicó el directivo en una conversación con el medio Hardware Info.

“Ha sido todo un desafío desde el año pasado mantener en marcha la cadena de suministro. Esperamos seguir trabajando en 2022 para encontrar el equilibrio con el suministro de sustratos para ciertos productos. Entonces, incluso en 2022, la disponibilidad de ciertos productos no será óptima, pero en 2023 lo tendremos bien encaminado y la escasez habrá terminado”.

Soluciones y oportunidades

Recientemente, Apple comunicó que deberá reducir la producción del iPhone 13 debido a la escasez de chips en el ámbito mundial, lo que provocará la disminución del número de celulares en 10 millones de unidades. Mientras, la división de procesadores de Intel informó una caída interanual de 2% en Client Computing Group (CCG). La venta de computadoras portátiles también sufrió un importante descenso por este mismo motivo hasta llegar a 5%.

Una de las razones que ha agravado la escasez de semiconductores es que más de 75% de la producción mundial se concentra solo en Taiwán y Corea del Sur, lo que ha llevado el problema hasta la geopolítica.  Por eso, una de las soluciones que se plantea es el desarrollo de la fabricación de chips en otros países.

Además, como sostuvo Roberto Martínez González, coordinador de la Especialidad en Gestión de Cadenas de Suministro del ITESO, los actores que participan en la fabricación y el traslado de los dispositivos tecnológicos deberán adaptar sus procesos para mantenerse vigentes y no caer en una crisis económica. Asimismo, se recomiendan varias acciones para paliar la crisis:

1) Mapear el estado actual de la cadena de suministro.

2) Identificar los riesgos más graves, como el escaso número de proveedores de este producto.

3) Buscar alternativas a esos riesgos, como hallar algún otro proveedor más cercano, aunque los costos sean más caros; y mejorar los pronósticos de venta a futuro por medio de inteligencia artificial aplicada para hacer los pedidos exactos de microprocesadores.

4) Diversificar los clientes y tratarlos de manera justa: los consumidores van a notar y preocuparse por los aumentos de precios. Entonces, el reto será hacerles ver que el trato que se les ofrece es justo conforme a las circunstancias que se viven actualmente. Por eso, la interacción con el cliente siempre deberá ser cercana y ética.